La serotonina es un mensajero químico del cerebro, necesario para la regulación de los niveles de estrés y ansiedad, promueve la paciencia y la habilidad para lidiar con las responsabilidades, los problemas y las dificultades de la vida de forma asertiva, además juega un rol importante en la coagulación sanguínea y la función intestinal.

Las personas que presentan déficits importantes de este neurotransmisor pueden desarrollar trastornos del estado de ánimo como depresión y desórdenes de ansiedad, por ello la medicación para éstos, indicada por el médico psiquiatra, tiene como objetivo aumentar los niveles de serotonina.

La buena noticia es que la ciencia médica ha descubierto tres formas naturales y muy eficaces de aumentar los niveles de este neurotransmisor de la felicidad, que podemos aplicar en este tiempo de confinamiento:

 

Ejercicio

El ejercicio tiene un efecto sustancial en el cerebro y en el cuerpo, tanto a corto como a largo plazo.

Hay evidencia que la activación muscular que se produce durante la actividad física permite que se produzca el aminoácido triptófano, el cual el cuerpo convierte en serotonina al cruzar la barrera sanguínea hasta el cerebro, esto explica por qué el ejercicio se indica como un coadyuvante en el tratamiento de la depresión.

La recomendación general de los médicos es 30 minutos tres veces por semana, has la actividad física que más te guste, en internet puedes encontrar tutoriales gratuitos de yoga, pilates y zuma, también es buena idea desempolvar esa caminadora o esa bicicleta estática que no usas desde hace mucho tiempo.

Dieta

Los alimentos que contienen triptófano incrementa la producción de serotonina en el cuerpo, entre los cuales destacan: salmón, pollo, pavo, huevos espinaca, semillas, lácteos. Productos de soya y nueces.

Luz Solar

La exposición a la luz solar afecta a los niveles de serotonina. El Sindrome Afectivo Estacional (Seasonal Affective Disorder) hace que las personas experimenten síntomas depresivos durante el invierno, que es cuando hay menos luz solar, y un estudio de 2015 arrojó que una terapia con luz solar y de lámparas especiales mejoró mucho el ánimo de estos pacientes.

Con información de Medical News Today