Uno de los principales síntomas de la COVID-19, junto a la tos seca y el cansancio, ha sido desde un principio la fiebre. Esta señal en nuestro cuerpo ya nos alertaba de que algo no iba bien en el organismo y por tanto llegaban las alarmas por un posible contagio de coronavirus pero, ahora, con la enfermedad mucho más avanzada, el no tener fiebre no implicaría el no estar contagiado por el virus.

Con el paso de los meses, los especialistas se han dado cuenta de que no solo basta con presentar estos tres síntomas más comunes sino que hay muchos otros. Entre los menos habituales se encuentran signos como molestias y dolores, dolor de garganta, diarrea, depresión o ansiedad, conjuntivitis, dolor de cabeza, pérdida del sentido del olfato y el gusto y erupciones cutáneas o pérdida de color en los dedos de las manos y los pies.

Además de estos indicios más leves y menos frecuentes, estarían también los más graves como la dificultad para respirar o la sensación de falta de aire, dolor o presión en el pecho y la incapacidad para hablar o moverse.

Estos síntomas no tienen por qué aparecer en todos los pacientes y pueden presentarse de una forma más leve o más grave según el tipo de enfermo. En cualquier caso, si la persona presenta alguna señal sospechosa es recomendable llamar al hospital más cercano por si fuera necesario hacer la prueba correspondiente.

Se puede tener coronavirus sin tener fiebre

Por lo tanto, sabiendo la cantidad y diversidad de síntomas que pueden indicar que una persona ha contraído la infección, un sujeto puede tener la COVID-19 y no tener fiebre. Del mismo modo, se encuentran los casos de las personas asintomáticas, que tienen el virus en el organismo pero no presentan ninguna señal de ello. Esto puede ser muy peligroso ya que un individuo asintomático puede infectar a un gran número de la población.

 

Por: as.com