Revisaremos las tres vulnerabilidades, que según Barlow, influyen para que un individuo desarrolle trastornos emocionales.

La primera de las Vulnerabilidades es Biológica, hereditaria, que hace referencia al temperamento, neuroticismo, afecto negativo o inhibición conductual. Está relacionada con la tendencia a sentir Intensamente emociones como la irritabilidad, pesimismo, retraimiento y evitación ante situaciones de inquietud o malestar.

La segunda, Vulnerabilidad Psicológica generalizada, que consiste en una percepción aprendida de impredictibilidad e incontrolabilidad ante los acontecimientos negativos.  Se manifiesta en falta de autoconfianza baja autoestima e incapacidad para afrontarlas. Si además presentara sensación de desesperanza, problemas en las relaciones interpersonales y falta de apoyo social, estaríamos frente a un cuadro depresivo.

Por último, la Vulnerabilidad Psicológica específica, dada por un suceso vivido, evento o circunstancia particular.  Así, las dos primeras se relacionan con el desarrollo de trastornos de Ansiedad generalizada y la tercera a trastornos de ansiedad específicos, como las fobias a animales o la fobia social.

Según Barlow, en su libro Manual de los trastornos psicológicos, “si la vulnerabilidad biológica y la psicológica generalizadas se alinean y son potenciadas por la influencia del estrés, el resultado probable es el desarrollo de dos síndromes clínicos estrechamente relacionados, el trastorno de ansiedad generalizada y trastornos depresivos”

Si bien, algunas de las medidas implementadas para controlar el COVID 19, sacuden la salud mental de la población:  distancia física, cese de los eventos deportivos y artísticos, teletrabajo, educación en casa, cambios en los hábitos y rutinas como el lavado de manos, horario de sueño, etcétera, también es tiempo de Desarrollar o Potenciar nuestros recursos, cambiar de enfoque y transformar cada una de las vulnerabilidades en Fortalezas.

 

Como desarrollar nuestros Recursos

Frente a la inquietud, malestar y pesimismo, practica un cambio de percepción, reentrenando el cerebro, desviando la atención de lo negativo a lo positivo. Esto implica cada noche, hacer un inventario de las cosas positivas, ventajosas y beneficiosas que se tienen como individuo y alrededor. Esto hace más tolerable la angustia, ya que centra la atención sobre los aspectos agradables y ventajosos.

Céntrate en encontrar lo positivo de las personas, esto te aleja de incorporar el hábito la crítica y te acerca a las personas, favoreciendo las relaciones interpersonales y el apoyo social se hará más evidente.  Fortalece tus vínculos, aumenta tus contactos, proporciónate la seguridad de contar con el otro y sus recursos, reduciendo así, la indefensión que produce el aislamiento.

Ante los estímulos aparentemente impredecibles e incontrolables que ha presentado la llamada pandemia del Covid, hay algunas cosas que no escapan de tu control, por lo cual actúa.  Puedes optimizar el tiempo mientras haces filas, dejar el puesto guardado y aprovechar los establecimientos vecinos para distraerte comprando o aprovechando un servicio disponible. Esto reduce la intranqulidad y se percibe mayor control.

Dejar la mala vibra, la quejadera y en vez de utilizar la evitación y el escape ante las situaciones incómodas, escoger la exposición y el afrontamiento. Aumentar la autoeficacia, a través del “yo puedo”, determinado a ejecutar tareas y alcanzar objetivos.

Autovalorarse de forma positiva es reconocer que la vida está bajo tu responsabilidad y control, que tú tienes el poder de decidir mantener tus rutinas de sueño, fortalecer tu familia, implementar momentos y escoger actividades de ocio, realizar actividades físicas, comer lo que te conviene y te gusta, sin depender de los establecimientos comerciales. Al utilizar tu poder creativo, te percibirás como fuerte, vigoroso, independiente, seguro, estratégico y protegido.

Finalmente, despide a la desesperanza, otro predictor de la depresión. Y en vez de preguntarte ¿cuándo acabará? Vive cada día, disfrútalo a plenitud. Ten por cierto, que un día extrañarás algunos beneficios que hoy estás viviendo y que lo único permanente en el mundo es el cambio. Todo esto pasará.

 

Por: Lidizeth Trillos Bejarano
Especialista en Psicología Clínica.

Docente y Terapeuta.