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La belleza como puente hacia la salud y el bienestar

La belleza, como concepto, en muchos casos tiene muy mala fama. Se la etiqueta de frívola, superficial y sofisticada, distante, elitista…

En esa línea, mucha gente asegura que la imagen no le importa y que, en lugar de preocuparse por eso, prefiere enfocarse solo en cultivar el conocimiento y la espiritualidad. Pero la realidad es que, si tenemos que definirla, la belleza es la cualidad de una persona o cosa de provocar en quien la contempla un placer sensorial, intelectual o espiritual. Es por ello que la podemos encontrar en un cuadro, en una melodía, un atardecer  o una construcción arquitectónica.

A pesar de que los cánones de la belleza se  modifican con el tiempo y en las diferentes culturas, está científicamente comprobado que la presencia de armonía y proporción entre las partes siempre es necesaria para que algo nos agrade. Esa armonía y proporción, por tanto, tiene relación con el placer sensorial que nos produce la belleza.

Pero, ¿qué es lo que encontramos en los seres humanos que nos parecen bellos?.  ¿Qué es verdaderamente lo que nos atrae?.  La imagen nos dice mucho de una persona. Su postura, su manera de hablar, de vestir, su actitud frente a los demás, además de los rasgos que son únicos de cada rostro. La imagen, por sí sola,  es un lenguaje que comunica.

Esa primera impresión que nos llevamos del otro es la que nos guía muchas veces a tomar decisiones de toda índole, la mayoría de ellas de manera inconsciente, y es por eso que mundialmente se invierte tanto tiempo y dinero en todo lo que está relacionado con la imagen humana. Desde la cosmética, peluquería, indumentaria y estética, entre otros rubros. 

La belleza como puente

Pero, más allá de eso, hay algo en la belleza humana que la distingue de otro tipo de belleza. La imagen que vemos necesita estar acompañada de algo más. Y ese algo más es la principal motivación en mi trabajo vinculado a la medicina estética. Como si existiera un puente que comunica la imagen con una fuerza interior que se va despertando, mediante pequeños cambios se puede ayudar a cruzarlo, generando un giro radical en la vida de las personas

Sentirse bello es evolucionar, comenzar a vibrar en otra frecuencia, aceptarse, sentirse seguro de uno mismo, logrando un bienestar genuino y prolongado que mejora la calidad de vida y el rendimiento de las personas. Además, y tal como han demostrado infinidad de estudios, dicho bienestar reduce la propensión a enfermedades y dolencias.

Sentirse bello es vivir contagiando y transmitiendo pasión y placer a uno mismo y a los demás.

¿No era eso lo que definía la belleza?. En definitiva, todos llevamos dentro una belleza interior, muchos viven conectados con ella y otros la buscan, pero siempre está ahí. Por eso, la belleza es cercana, es universal, es cotidiana, está al alcance de todos y además es una verdadera aliada en nuestras vidas.

FUENTE: https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=la-belleza-como-puente-hacia-la-salud-y-el-bienestar

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